jueves, 21 de enero de 2016

Un científico italiano asegura que ha trasplantado la cabeza a un mono

.Expertos españoles tachan el trasplante de cuerpo entero de 'delirio sin base científica'

MÒNICA BERNABÉ | Roma

ACTUALIZADO 21/01/2016 20:57

El neurocientífico italiano Sergio Canavero, director del Grupo de Neuromodulación Avanzado de Turín, ha hecho pública una imagen de un mono al que supuestamente se le ha trasplantado la cabeza, y un vídeo en que se ve una pequeña rata que consigue andar, a pesar de que en teoría también se le ha sometido una operación del mismo tipo.

Según el investigador, las imágenes corresponden a los últimos experimentos realizados con animales por él mismo, y los profesores Xiaoping Ren y C-Yoon Kim en los últimos meses en China y Corea del Sur. Canavero asegura que estas intervenciones son la última prueba de que sería posible hacer trasplantes de cabeza en humanos, de manera que pacientes que sufren tetraplejia, cáncer o distrofia muscular progresiva podrían sustituir su cuerpo enfermo por otro sano.

Las imágenes han sido publicadas en New Scientist, antes de que salieran en una revista científica que avale el trabajo de ambos investigadores, cosa que ha suscitado críticas entre otros científicos que consideran una grave falta que Canavero haya corrido a publicitar el supuesto resultado de sus experimentos sin un aval real.

"Los resultados se publicarán en los próximos meses en dos prestigiosas publicaciones académicas, Surgery y CNS Neuroscience & Therapeutics", explica el investigador italiano a EL MUNDO en una entrevista por skype, mientras muestra una carta de Surgery donde asegura que le confirman que publicarán su trabajo. "Llevo tres años diciendo que este tipo de trasplante es posible y todo el mundo me tomaba por loco. Ahora que estoy seguro de que es posible, lo he querido anunciar cuanto antes. Y quien no lo crea, ya lo verá publicado pronto en las revistas científicas", resuelve.

Canavero también afirma que disponen del vídeo de toda la evolución de las ratas a las que sometieron a la operación. Desde el momento que le cortan la cabeza, hasta que las unen al nuevo cuerpo, y empiezan a recuperar los primeros movimientos al cabo de tres o cuatro semanas. "Los experimentos con ratas ya los habíamos hecho en otras ocasiones, pero esta vez es la primera que mostramos el vídeo de todo el proceso", explica el investigador.

El director del Grupo de Neuromodulación Avanzado de Turín considera que lo más importante de todo es que "una médula espinal que ha sufrido un corte limpio se puede reconectar". Y añade: "Eso lo demostramos con el experimento de las ratas. Tras el trasplante de cabeza, estos animales recuperan la total movilidad. Esto es revolucionario". En su opinión, lo ocurrido con los roedores puede suceder también con los humanos. La técnica a utilizar es la misma: polietilenglicol (PEG), un polímero que Canavero usa como adhesivo.

En el caso del trasplante de cabeza a un mono, los profesores Canavero y Xiaoping se limitaron a realizar la intervención quirúrgica pero no esperaron a ver la evolución del animal. Lo sacrificaron a las 20 horas de la operación. "El objetivo era comprobar que es posible hacer un trasplante de este tipo sin que se produzca un daño cerebral. Se trataba de confirmar lo que ya hizo White", comenta Canavero, en referencia al doctor estadounidense Robert White que, en los años sesenta, ya trasplantó con éxito la cabeza de un mono al cuerpo de otro, pero tuvo un pequeño problema: no logró conectar la médula espinal. Eso hizo que el primate no pudiera mover el cuerpo, aunque sí que consiguió respirar de forma asistida.

En este caso, los dos investigadores consideraron "poco ético" mantener con vida al primate. "Tendríamos que haber esperado tres o cuatro semanas para que el PEG hiciera efecto y el mono empezara a recuperar una cierta movilidad", detalla el neurocientífico italiano, que asegura que ya no experimentarán más con animales. "A partir de ahora, las próximas intervenciones las haremos con humanos cerebralmente muertos".

El objetivo final, no obstante, es llegar a hacer un trasplante real de cabeza en una persona viva. De hecho, ya existe un candidato: el joven ruso Valery Sprirdonov, de 31 años, que sufre una distrofia muscular genética. Canavero ya ha puesto fecha para la intervención: diciembre de 2017, pero aún existen muchas incógnitas.

Inicialmente estaba previsto que la operación se llevara a cabo en China, con financiación del Gobierno. "Valery es ruso. No se le puede trasplantar el cuerpo de un chino y, por tanto, no podemos hacer la operación en China", explicaba este jueves el neurocientífico italiano, que ya ha iniciado negociaciones con Rusia y necesita casi 20 millones de dólares (unos 15 millones de euros) para llevar a cabo la intervención quirúrgica.

Arthur Caplan, especialista en bioética en la Escuela de Medicina de Nueva York, criticó en New Scientist que Canavero se plantee realizar un trasplante de cabeza, en vez de intentar hacer crecer la médula espinal. "Hay cientos de miles de personas que se podrían beneficiar de algo así. Es como decir me quiero ir a otra galaxia, cuando puedo establecer una colonia en Marte", declaró.

Canavero replicó que Caplan no tiene ni idea de lo que habla. "La médula se deteriora al cabo de un tiempo. La única manera de curar la tetraplejia es el trasplante de cuerpo", aseguró.


http://www.elmundo.es/salud/2016/01/21/56a12c0a268e3edf738b4580.html

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